Domingo 27, aproximadamente las 5 de la tarde, estábamos las tres en el taxi, y aunque nadie quería admitir el nerviosismo o la pena, eso se sentía a simple vista, el cielo de Lima era gris, para variar como siempre, pero a mí me fascina los días así, mientras el taxi recorría la avenida La Marina y doblaba para entrar a Faucett, se me vino mi primer recuerdo a la mente.
Según mi madre dice que él era uno de los más emocionados al saber que yo llegaba a este mundo, cuando nací él era quien más me cuidaba y jugaba conmigo. Su secundaria la estudio en el colegio militar el Leoncio Prado, nunca entendí porque le decía “oso”, pero según mi familia así le decía, de eso yo ya no recuerdo pues era mucho más pequeña, pero según los recuerdos contados, dicen que cuando llegábamos a recogerlo, yo era la primera persona en encontrarlo en medio de ese mar de gente y eso que era bien chiquita, bueno no hay muchas diferencia con la actualidad.
El taxi seguía su trayecto y él conductor hizo la pregunta prohibida la cual fue dirigida hacia mi hermana “¿por quién va a votar?” y como sabía que la conversación seria la típica de todas y que terminaría mal, continúe en mis recuerdos, como siempre acompañada de mi música.
Siempre he sido de enfermarme de gripe, siempre… Recuerdo de una vez que era muy chiquita y me tenían que poner una inyección, yo como siempre recontra cobarde al dolor, me puse a llorar a todo pulmón, recuerdo si mas no me falla la memoria yo habría tenido máximo 5 ó 6 años y al verme llorar él saco su carrera de carros, su juguete más preciado y el cual nos tenía prohibido usar, en realidad la prohibición era más para mí, como era pequeña era un caos con los juguetes. Bueno recuerdo que yo lloraba a todo pulmón y en eso el salió del pasadizo con su carrera de carros y me dijo “mira que tengo acá, vamos a jugar ya?, pero no llores” me tranquilice, me deje poner el desagradable inyectable, igual llore pero él se puso a jugar conmigo en la sala.
Llegue con ellas al aeropuerto, primero salió su esposa y nos saludó amablemente, al entrar lo vi, con la mochila en su espalda, su sonrisa nerviosa y bien agarrado de sus maletas, cinco mujeres se encontraban a su alrededor una de ellas era yo.
Conversando entre las cinco él se fue a ingresar sus maletas en el área de vuelos internacionales, y como el trámite fue maso menos largo nuevamente se difumino mi mente y empezó a recordar. Era la navidad del 94 ó 95 había un problema en casa yo no sabía muy bien que pasaba, pero mi madre hecha de hierro, pero con un gran corazón de chocolate, me dijo el mismo 24 de diciembre “te bañas y te cambias, esta navidad iremos a pasarla con tus tíos y primos”, su motivo para decirme eso, era que mi papá no iba a pasar la navidad con nosotros, pero como yo no lo sabía (mis hermanos siempre me protegían para no darme cuenta de los problemas de mis papás) me rehusé dije que no, que navidad era de familia, con mi papá con ella y mis hermanos y que yo no iría, recuerdo que fui a mi cuarto y me puse mal; tenía en ese entonces 11 años. Me eché a llorar y él entro y me dijo “por qué no quieres ir, vamos estar con los primos” y le dije que no quería que no entendía que pasaba, que quería estar con mi papá, mi mamá y ellos y seguido me puse a llorar más, me acuerdo que él me abrazo se sentó a mi lado y yo me eche en sus piernas él me acariciaba mis cabeza al verme así de triste recuerdo que sus lágrimas me caían en mi mejilla pero nunca permitió que su voz se quebrara, seguía acariciándome y diciéndome dulcemente que había cosas que no entendería pero que no llore. Siempre me defendió, nunca le gusto verme mal.
Yo no era una alumna increíblemente dotada, era palomilla y bien dejada, pero siempre con buenas notas, extraño verdad?, un día cuando estaba en quinto de primaria, me acuerdo que mi madre me reviso mi cuaderno de Ciencias Naturales y yo no estaba al día en todo un bimestre y mi madre me persiguió por toda la casa, para sacarme la conciencia; me acuerdo que me puse detrás de él, muy asustada y llorando, él la sujeto a mi madre y me dijo “corre, corre y escóndete” la tranquilizo y luego entro a mi habitación a conversar conmigo y le prometí que me pondría al día, siempre fue mi defensor y él que abogaba por mí para que me dejaran ir a fiestas.
Al regresar de dejar su maleta en el embarque, ya ansioso nos indicó seguirlo para la puerta de salida de los vuelos. Que gracioso la imagen que veía, pues él se encontraba al medio y las cinco mujeres rodeándolo a sus lados. Mientras que caminábamos por el segundo piso del aeropuerto en ese pasillo largoooo y elegante, recordaba todo el tiempo que lo conocía.
Seguíamos caminando y recordé que una vez había un pasacalles y yo quería pasar pero justo delante mío había unos chicos altotes que no me dejaban pasar y se reían de mí miedo y timidez, no me había dado cuenta que él estaba detrás mío y escuche por primera vez su voz de defensor molesto, “¡oye huevon, no oyes que te pide permiso!” los chicos se voltearon y me miraron ya sin esa estúpida sonrisa en sus horribles rostro y sin más que decir me cedieron el paso yo con miedo camine entre ellos y él paso detrás mío, recuerdo tener 12 años cuando paso eso.
Siempre fue mi compañero, él fue quien me introdujo en la música rock de los 80, fue quien me presento a Jim Morrison a Queen, a The Police a sus amigos de U2, a The Cure, me hizo comprender el jazz, con él grite los goles de la blanquiazul y observaba con gran detalle los clásicos de River y Boca y el de Real Madrid con Barcelona, él que me llamo a la casa para escuchar el concierto de INXS, él me hizo entender el teatro, querer la ópera, disfrutar de la literatura, agarrar el gusto por la matemáticas (en eso no pudo conmigo siempre y hasta ahora las odio), él era el primero que miraba y celebraba mis veintes ,él único que le hizo entender a mi familia mi look desaliñado, quien me despertaba con agua y sacudiendo su cabello recién mojado encima de mi rostro, quien tocaba la puerta de mi habitación con melodía, quien me enseño a decir “te voy a meter tu kechi” osea que me iba a caer un golpe, en fin él que me enseño de todo y él que me compraba de todo y me engreía incluso si mi madre le decía que no lo haga.
Él era, él es mi hermano quien se embarca para España hacer su maestría, al que abrace muy fuerte y le dije “cuídate”, ajuste mis ojos para no llorar pero mientras escribo este post no puedo evitar no hacerlo. Es mi hermano, él que me dijo que hiciera este blog, él que me anima por hacer lo que más me gusta, él que me dice que no me deje vencer por la pena, él es mi hermano quien se estrenara por papá por primera vez y a mí me hará tía por tercera vez, él es mi hermano al que amo tanto y agradezco por todo y para él que siempre seré su hermanita menor.
Esta canción siempre que la escucho em hace recordar a él, cuando era fin de semana lo ponia a todo volumen en la casa





