- Ya regreso, vuelvo en una hora - salió con una sonrisa en su rostro, como siempre miro al cielo, no sé por qué lo miraba tanto, tal vez le gustaba ese color griseado que tenía.
Aspiro fuerte esa brisa marina que rodeaba el centro comercial y emprendio su caminata, muy bien acompañada del mejor elemento aislador, su reproductor de música.
Le gustaba desconectarse del mundo y creer que su vida formaba parte de un video musical, que graciosa. Cantando fuertemente, pero en silencio "I am Human and I need to be loved" miraba a las gente pasar por sus lados, era como si se los cantara a ellos y finalizó con un dulce "Just like everybody else does".
Entro como siempre a pedir su cláscio café, y un pequeño muffin.
Busco asiento en un cómodo sillón, y tomando cada sorbo de su clásico café, miraba con detenimiento a la gente desfilar ante sus ojos, mientras en su mente se tejida la historia....
- Hola - le dijo la voz
Volteo a ver y uno bellos ojos café (qué casualidad) le daban la bienvenida a la vida, era un muchacho o como ella pensó "su chico", de mediana estatura, de sonrisa imperfecta y de cabellos muy ordenados, obviamente al estilo del muchacho.
- Hola - dijo ella, apenas pudo pronunciar el saludo. Él al ver su timidez, la volvió a encandilar con su imperfecta sonrisa.
- Me puedo sentar a tu lado, es que todos los asientos estan ocupados - le dijo él
- Claro, sientate - su corazón se detuvo cinco veces y esos fueron sus momentos, más magicos, irreales e increibles para ella.
El primero, fue cuando se sento a su lado
El segundo, cuando su rodilla rozo con el de ella
El tercero, cuando se inclino hacia la pequeña mesita que había adelante de ellos, para poder endulzar su café.
El cuarto, cuando su rodilla nuevamente volvió a rozar con la de ella
Y el quinto, cuando le pregunto su nombre, exacto! eso mismo le pregunto.
- Y cómo te llamas - pregunto el chico de sonrisa imperfecta, mientras sus perfectos labios daban un sorbo a su café.
Ella no sabía que decir, se quedó en shock, gracias a Dios que dio a las personas diferentes personalidades y ángeles, pues claramente ella sintió un pellizcón a su costado que la hizo hablar muy claro y fuerte.
Fue tan fuerte su voz, que todo el lugar lo escucho, él la miro y simplemente le sonrió.
Pero eso no fue ningún impedimento para que él continuara hablándole y ella continuara respondiéndole.
El tiempo transcurrio, él ya tenia que retirarse y ella que volver a su trabajo. Sin embargo el dijo algo increíble.
- Me podrías prestar un sol para mi pasaje.
- ¿Qué?!... estee... mmm... tengo setenta céntimos, esta bien? - dijo ella algo perturbada
- Si... creo... - le respondió sin mirarla a la cara
- Bueno.... - ella le entrego dinero
- Jajaja, es una broma, toma tu dinero - cogió su mano de ella y le colocó las monedas.
- Ahhh... ok - ella lo miro aún, más perturbada.
- Te podré llamar algún día - le preguntó con mucha seguridad y unas mejillas muy rosadas.
- Siii... claro... - ella no sabía si sonreir o estar asustada por tantas sorpresas, sin embargo busco en su bolso su pequeña libretita, en donde apunto su número de celular en una pequeña hoja amarilla y se la entregó.
- Gracias, trataré de llamarte, hoy por la noche - le dijo él
Ella le sonrió, y se despido.
(aún falta...)
