viernes, 12 de agosto de 2011

Una señal...


Ya es de noche y hay un gran silencio a mí alrededor. Y nuevamente lo vuelvo a extrañar, hoy mientras viajaba en el carro en dirección a mi casa, escuche su voz muy cerca a mi oído diciéndome todo lo que una vez me dijo, y al darme cuenta  que otra vez soñaba despierta, solamente pude apoyar mi cabeza contra la ventana.

Sé que muchos meses han pasado, pero el sentimiento que por él tengo no se va, trabajo, estudio, peleo con 26 alumnos… ah no ahora son 27 me llego uno más, llego muy tarde a mi casa, me levanto muy temprano y aun así con todo eso, él aún sigue en mi mente. Cada día vivo un diferente recuerdo de él, cada día analizo las dulces palabras que me decía, cada día sonrió tontamente por cada detalle que él me daba.

Llamarme en cualquier momento solo para decirme “te amo” o mandarme un mensaje de texto para recordarme que estaba feliz de amarme, era lo que siempre recibía de él. Hay momentos en los cuales me siento morir al darme cuenta de esos muy diminutos detalles que él tenía conmigo, ya no los tengo más a mi lado ¿algún momento se los agradecí? Creo que no.

Y para variar o como broma del destino, o del tiempo o yo no sé qué… hace ya varios días escucho una de las primeras canciones que él me dedico, la cual tiene una letra muy, muy dulce y súper sencilla pero muy clara. Cosas que en algún momento viví con él están ahora en mi presente y eso me hace pensar si no será acaso todo esto una señal positiva del destino que me trata de decir algo. Pero hay que ser sincera, esas señales no existe y el destino uno mismo se lo hace, pero como uno lo puede entender y ver de esa manera si cuando uno está enamorado, todo lo ve más bonito o recontra distinto.
Todos a mí alrededor están que disfrutan la cura del amor y yo sigo todavía con la enfermedad de la soledad.

Sé que este post no es tan largo como debería serlo, pero para ser sincera mis pocos amigos que me leen, no me siento muy inspirada para escribir, por ese motivo principal es que me he alejado, además que llego sin fuerza y sin ánimos a mi casa después de haber lidiado con 27 alumnos adolescentes y haber escuchado puras clases de periodismo… mi solo deseo es aterrizar en mi cama, a lado de Kumbe (el oso que me regalo) y abrazarme muy fuerte él y a Morpheo para ver si me lleva por un ratito al mundo de los sueños para encontrarme con él, con mi amor, con mi L.S.

Prometo escribirles más seguido, pero aunque sean déjenme comentarios pues, no sean malos… y prometo que los próximos post, sí (estoy muy segura) seguiré pensando en él, pero escribiré sobre mis clases en la universidad o sobre mis 27 hijos putativos que tengo que cada día me hacen sonreír, aunque por dentro me sienta morir, los adoro a mis chicos.

Les prometo escribir cosas diferente, y si tu L.S tal vez, no sé, has leído esto (aunque en ocasiones lo dudo mucho) me encanto hablar contigo el domingo pasado por teléfono, recordé tantas cosas, pero preferí ya no tocar el pasado; pero para serte sincera… sí, sí L.S. aún sigo pensando en ti.


Este canción me la dedico él, es muy dulce lo sé, tal vez los que me conocen diran que no es mi estilo musical, pero yo les dire que eso fue exactamente lo que me enamoro de él, que él no es absolutamente nada parecido a mi.

1 comentario:

  1. Definitivamente no es tu estilo musical, amiga! Según lo que leo, tienes a este chico en tu mente a cada momento. No hay mucha inspiración, pero sí mucho deseo de desahogo. Creo que dentro de poco tendremos que volvernos a ver para que me expliques bien lo que dices entre líneas.

    ResponderEliminar

Seguidores