12 de diciembre, el mes de la navidad suele ser grandioso, sin embargo cuando estaba en lo mejor de mis compras navideñas, pensando quien más me falta en la lista de afortunados a los que les compraría regalos, lo vi, yo subía al segundo piso del centro comercial Real Plaza, él bajaba; lo vi, era él, mi ex enamorado.
Yo subía y él bajaba, yo levante la mirada, él alzo la suya y coincidimos exactamente a los ojos y ahí se clavó, mis ojos en los suyos, los suyos en los míos.
En la realidad sé que el tiempo fue de cinco segundos como máximo, sin embargo yo lo sentí de diez minutos más o menos. Plantando nuestras miradas, la intersección de las escaleras eléctricas nos unió nuevamente por pequeños segundos y escuche nuevamente el sonido de mi nombre en sus labios, quise devolverle la misma melodía diciendo su nombre y en ese momento, ella (supongo que era la "nueva" en su vida) apareció detrás de él y sujetándolo del brazo y persuadiéndolo para que su mirada ya no continuara con la mía, dejo de mirarme.
Llegué al segundo piso, él llegó al primero; y volvimos a buscar nuestras miradas, ahora sí estoy segura que eso duro menos del segundo, pues la nueva enamorada, lo hizo desaparecer rápidamente entre la multitud de gente compradora.
"Respira, respira" me dije continuamente, sin embargo mi otro lado crítico y cruel de mujer me decía "has visto con que chica esta, es bonita, es alta y delgada, muy simpática" me senti tan mal conmigo misma, sin embargo no recuerdo como camine, solo sé que mi cuerpo me condujo a unas banquitas que hay en el centro comercial, me senté, debo de haber estado pálida o con una cara de susto, porque una amable señora me dijo: "señorita se encuentra bien", me preguntaba a mi si me encontraba bien… "haber señora como le explico hace unos pequeñísimos instantes acabo de ver a la persona que se suponía iba a ser mi compañero para toda la vida, pues eso fue lo que me dijo, hace unos instantes he visto a una persona por la cual mi vida dejo de ser tan tranquila para volverse un caos por él, hace un rato vi como una mujer pudo lograr algo que yo no pude hacer, que es hacerlo caminar lo más rápido posible, como le explico señora que no, no estoy bien, deseo bajar corriendo al primer piso, jalarlo del cuello de su camisa, bajarlo a mi altura y decirle, que diablos te paso, a donde se fueron tus promesas, las risas, los besos en la oscuridad, te fue tan fácil olvidar todo, maldita sea dime como olvidas para yo también lograrlo. No señora respondo a su pregunta con un rotundo NOOO…".
"Respira, respira" volví a decirme y respondí con amabilidad a la señora "estoy bien, gracias", volviendo nuevamente cada uno de los sentidos a mí, me conduje al baño, lave mi rostro, volví a respirar profundamente y saque mi lado fuerte optimista y de auto ayuda personal (si lo puedo llamar así) y me dije "Tranquila, cálmate, sí es simpaticona la niña, bastante agraciada, la maldita, perdón la señorita… pero tú eres única, por eso se lo llevo tan rápido, además él ya fue".
"Sí ya fue" dije recuperando la voz, con más calma y confianza. Salí del baño, nuevamente a sociabilizar con la gente compradora. Al terminar ya todas mis compras, me dirigía hacia la librería Crisol para buscar algo interesante para leer, entré y envolviéndome en los libros y las nuevas agendas, escuche "hola" su voz era única, era él.
No recuerdo que libro tenía en mis manos, ni si quiera sé si era libro o agenda, solo sé que como salvavidas lo sujete muy fuerte contra mi pecho, como si algo dentro de mi quisiera proteger mi corazón, no voltee, tuve miedo, no pude hacerlo, no pude mirarlo, pues la verdad tenía miedo de hacerlo y volverme aprender de su cuello.
No vi su rostro, ni sus gestos, pero puedo asegurar al cien por ciento que algo más me quería decir, pero algo falto o algo le falto, pues lo único que hizo fue respirar en mi cuello y se alejó, alcé mi mirada y voltee, lo veía alejarse caminando con las manos en su pantalón jeans, lo vi cómo se alejaba otra vez de mí.
Mi madre siempre me dice "Pídele a San Cipriano para que la gente mala, no se te acerque o no te toque" y la verdad es que no se si fue San Cipriano o mi Ángel de la Guarda, como dice un nuevo amigo que tengo. Solo sé que él quiso hacerme o decirme algo, pero no puedo y no lo hizo.
Ahora después de un año vuelvo a estar en esta librería, volviendo a sentir cada sensación que vivía en aquel momento. Después de un año vuelvo a este centro comercial para comprar un pasaje e irme lejos, y así poder conocer caminos diferentes y lograr depurar mi diciembre para que vuelva hacer como antes era antes, un diciembre lleno de amor, alegría y sueños.
Cuando yo decidí olvidar, tú decidiste recordar...

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